"El conocimiento es
uno de los pocos bienes que crece a medida que se comparte"
Los
pensamientos desagradables comportan una tendencia a subestimar las propias características positivas y la capacidad de resolver problemas.
Varias
estrategias pueden ayudarle a ver las cosas de forma mas equilibrada. Pida a un amigo o familiar que le ayude:
Anote
sus tres mejores atributos con la ayuda de un amigo o un familiar cercano. Puede que la gente le describa, por ejemplo, como alguien generoso, afectuoso
y de confianza.
Tenga
esa lista consigo y léala tres veces cada vez que le asalten pensamientos desagradables.
Lleve
un diario de todas las pequeñas cosas agradables que le sucedan y hale cada día de ellas con un amigo.
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Recuerde
momentos agradables del pasado y proyecte otros para el futuro, si es posible también con un amigo.
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Evite
hablar de sus pensamientos desagradables: expresar ideas poco razonables sobre uno mismo es sumamente negativo y contraproducente, abordar los
problemas reales es mucho mas constructivo.
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Si
se pone a hablar sobre usted mismo de modo negativo, pida a sus amigos que le interrumpan con educación para hablar ideas positivas.
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Frente
a un hecho o pensamiento desagradable, considere siempre explicaciones alternativas en lugar de culparse a las primeras de cambio.
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Mantenga
la mente ocupada proyectando y llevando a cabo tareas constructivas. Evite pasarse las horas soñando despierto o sin hacer nada.
Es
estrés va siempre acompañado de síntomas de ansiedad, tensión o nerviosismo, como tensión muscular, temblores, sudores fríos, cosquilleo en el
estomago, respiración superficial rápida o difícil, taquicardia o ritmo cardiaco irregular. Esa respuesta puede
surgir en un espacio cerrado, en un supermercado abarrotado o incluso en compañía de un amigo. También los pensamientos desagradables, por ejemplo
creer que vamos a morirnos o que hemos fracasado en el trabajo, pueden ser los detonantes de la ansiedad y el pánico.
Es
casi siempre posible identificar las situaciones o pensamientos que desatan el pánico. Recuerde que la ansiedad no es perjudicial y desaparece al cabo
de un tiempo.
Espere
y las sensaciones pasaran.
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Practique
una rutina de relajación y utilícela cuando empiece a sentir pánico.
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Puede
ser de utilidad empezar inspirando profundamente y después recurrir a la pauta de respiración.
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Intente
distraerse concentrándose en algo placentero para que no aumente el pánico.
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Cuando
empiece a disminuir la sensación de pánico, piense en algo agradable que pueda hacer a continuación.
Ext.de
Es Stress. Greg Wilkinson.
Ediciones
B. British
Medical
Association
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