"El conocimiento es
uno de los pocos bienes que crece a medida que se comparte"
Los
tres constituyentes de los alimentos que aportan energía son los
hidratos de carbono, las grasas y las proteínas. Las proporciones de
estos elementos es lo que hace que un alimento sea una buena o mala
fuente de energía
para el organismo.
Hidratos
de carbono
Los
hidratos de carbono se presentan en forma de azucares y almidones. La
unidad básica de un hidrato de carbono es la molécula monosacarida,
cuya forma mas común es la glucosa (un tipo de azúcar). Los almidones
se componen de largas cadenas de moléculas monosacarida individuales.
la cantidad de energía que liberan los alimentos cuando son metalizados
en la células del cuerpo se mide en calorías. Los hidratos de carbono
aportan alrededor de 4 calorías de energía por cada gramo que se
quema. El organismo tiene una capacidad limitada para producir azúcar
en la sangre a partir de sustancias que no sean hidratos de carbono.
Esto significa que consumir una dieta rica en hidratos de carbono es
esencial para tener energía. Entre los alimentos ricos en hidratos de
carbono se incluyen: pan, arroz, pastas, galletitas, cereales, papas,
legumbres, frutas disecadas, chauchas, mermeladas y miel.
Grasas
El
componente básico de la grasa es la molécula triglicérida. estas se
descomponen en la digestión antes de ser absorbidas por la sangre.
Algunos de sus componentes básicos se queman como combustible y liberan
unas 9 calorías de energía por cada gramo de grasa quemada. Sin
embargo, la mayoría de los triglicéridos que provienen de la
alimentación se reconstituyen en forma de grasa y quedan almacenados en
el cuerpo. Si bien los alimentos ricos en grasa pueden reponer el
combustible del organismo, no constituyen una fuente de energía
inmediata y pueden ser perjudiciales para la salud si se los consume en
exceso. Entre los alimentos ricos en grasas se incluyen: la manteca,
margarina, aceites, carnes (vacuna, cordero y pato), encurtidos y
quesos.
Proteínas
Las
proteínas son moléculas grandes que, al descomponerse, producen
unidades individuales llamados aminoácidos. El organismo necesita aminoácidos
para componentes estructurales de varios tejidos, como el muscular, las
hormonas y las enzima digestivas. En casos de desnutrición, cuando
puede obtenerse relativamente poca energía de las escasas reservas de
grasa e hidratos de carbono, los aminoácidos pueden proporcionar energía.
Se liberan unas 4 calorías de energía por cada gramo de proteína
quemada. Sin embargo en la vida cotidiana es muy escasa la energía que
proviene de las proteínas en la alimentación. Entre los alimentos
ricos en proteínas se incluyen: carnes, achuras, pescados, leche,
quesos, yogur y huevos.
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