La
gripe
Los
médicos se refieren al otoño como la “estación
de la gripe” y es que es en esta época cuando
aparece con mayor intensidad. Se trata de una
enfermedad causada por un virus que se transmite de
persona a persona a través de la tos, de los
estornudos y de los objetos directamente
contaminados.
Para
prevenirla, la OMS recomienda cada año una vacuna
que se aplica durante los meses de Septiembre y
Octubre.
A
menudo, ante cualquier síntoma gripal recurrimos a
los antibióticos, pero hemos de saber que este tipo
de tratamiento no es eficaz en un proceso vírico,
por ello, estos sólo se deben administrar bajo
estricta prescripción médica.
Los
resfriados
Pero
el otoño también es una estación propicia a la
aparición de resfriados. Se trata de un problema de
salud ampliamente extendido que se ve favorecido por
los cambios de temperatura. Los síntomas más
usuales son los estornudos, los ojos llorosos, la
tos, la ronquera y las molestias de garganta.
Hemos
de tener en cuenta que, al igual que en la gripe,
los medicamentos no curan la dolencia, sino que
alivian sus síntomas. Es recomendable que, ante
cualquier empeoramiento, consultemos a nuestro médico
o especialista.
Las
alergias
El
otoño es la estación del año en la que más se
manifiestan las alergias. Empieza a hacer frío, las
ventanas se cierran y las casas y habitaciones se
ventilan mucho menos.
Este
padecimiento, tan generalizado hoy en día, no es más
que una reacción anormal del organismo frente a
determinadas sustancias que, en realidad, no pueden
ser consideradas nocivas ya que en circunstancias
normales no son perjudiciales en absoluto para el
ser humano.
En
caso de padecer algún síntoma alérgico, es
importante identificar cuáles son los agentes que
causan esta reacción para evitarlos al máximo y,
en caso necesario, visitar al alergólogo.
Cortesía
de ARESA
Referencia: http://www.buscasalud.com
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