Los
integrantes de la Asociación Americana de Medicina (AHA),
concluyeron que las personas que ríen más tienen menos
riesgo de padecer enfermedad coronaria.
La
risa podría ser la mejor medicina contra la patología
coronaria.
El
viejo axioma que reza que la risa es la mejor medicina parece
ser cierto cuando se refiere a la protección del corazón,
sugirió en una conferencia de prensa el doctor
Michael
Miller, director del Centro para la Cardiología Preventiva de
la Universidad de Maryland (Baltimore, EEUU).
Este
es el primer estudio que demuestra un vínculo entre la risa y
la enfermedad cardiaca", agregó al rescatar las bondades
de la alegría manifiesta.
Miller y sus colegas sostienen que la risa estimula la
liberación de sustancias químicas que relajan los vasos
sanguíneos. De este forma, se produce el efecto
cardioprotector. “No se trata solamente de un ja, ja, ja»,
dijo Miller, al agregar que es necesario “sentir la risa”.
En el estudio, los investigadores entrevistaron a 150
pacientes que habían sufrido un infarto en el pasado o que se
habían sometido a procedimientos quirúrgicos como una
angioplastia. Los investigadores compararon las respuestas de
esas personas con las de otras 150, de edades similares, que
no tenían enfermedad coronaria.
Las
preguntas procedían de un tipo de exámenes que se utilizan
para medir el humor de una persona ante distintas situaciones
diarias, como llegar a una fiesta y encontrar a alguien
vestido con el mismo traje que uno.
Un
ejemplo: Si un amigo que ha estado de viaje y que hace mucho
que no ve, le despierta en la madrugada, ¿cómo reaccionaría?
«Descubrimos que las personas que habían sufridos ataques al
corazón tenían entre un 40% y 45% menos probabilidad de
responder riendo a situaciones sociales como esa que el resto»,
dice la investigador.
Miller
confía en que algún día se use la risa como tratamiento. «No
sabemos todavía si forzarse a reír cuando uno está enfadado
es beneficioso, pero pueden haber métodos efectivos y prácticos
para que las personas disminuyan el grado de incomodidad y
hostilidad y mejoren el sentido del humor para que rían con más
frecuencia», concluyó el investigador.
Referencia: http://www.paginamedica.com
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