La
incorrecta manipulación de los alimentos es la principal causa de
infección por Salmonella.
La
salmonelosis, una de las toxiinfecciones alimentarias más
frecuentes durante le verano, es causada en la mayoría de los
casos por la bacteria “Salmonella enteritidis”. Los
síntomas (diarrea, vómitos, dolor abdominal, fiebre y dolor
de cabeza) aparecen entre las 12 y 36 horas después de haber
ingerido un alimento contaminado y persiste de 1 a 4 días. La
falta de higiene durante la manipulación y consumo de
alimentos contaminados son las causas más comunes de esta
infección.
La
salmonelosis es una toxiinfección alimentaria producida por
bacterias del género Salmonella, especie S Entérica. La
mayor incidencia de salmonelosis humana y animal se debe a los
serovares Enteritidis y Typhimurium, capaces de producir
toxiinfección indiscriminadamente en el hombre, animales de
renta y compañía y roedores salvajes. La infección por
Salmonella se caracteriza, en general, por un síndrome febril
con gastroenteritis grave si no se trata debidamente.
En el último
cuarto de siglo se han registrado veintidós grandes epidemias
de salmonelosis humana de origen alimentario y solamente en
dos casos se estimó el origen del contagio a través del
huevo, siendo un vehículo de infección comparativamente más
frecuente, por ejemplo, la leche natural y sus derivados.
Guillermo
Suárez, Catedrático de Microbiología e Inmunología de la
Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de
Madrid, afirma que, a partir de recientes investigaciones, se
puede afirmar que “un huevo fresco procedente de ponedoras
sanas, recogido y manejado en condiciones higiénicas de
garantía, no permite pensar en una contaminación en origen;
y en cuanto a los ovoproductos, el riesgo de contaminación no
es, en absoluto, superior al de la transformación industrial
de la leche natural o al de la producción de los derivados
cárnicos o productos de la pesca”.
El huevo
tiene una estructura biológica que hace difícil su
contaminación y la penetración de gérmenes desde el
exterior no es fácil mientras conserve la película de mucina
superficial que lo recubre, la membrana interna íntegra y las
propiedades bacteriolíticas de la clara. Ambas defensas
desaparecen en 48 horas y la cáscara se hace permeable
especialmente en condiciones de temperatura y humedad
elevadas.
Los
ovoproductos tienen una serie de peligros de polución añadidos:
la mezcla de un huevo contaminado con millares de huevos
sanos, insuficiente limpieza y desinfección del material,
manipuladores portadores de gérmenes y el retraso en la
protección de la mezcla por el frío hacen que se deban
extremar las precauciones. Estos riesgos de contaminación no
son superiores a la de diversos lactoderivados, como leche en
polvo y helados y diferentes preparados cárnicos, tipo
hamburguesa o embutidos frescos.
El mito de la
peligrosidad del huevo como vehículo de Salmonella nace de la
posibilidad de transmisión vertical a través del ovario y
esto es falso a la luz del conocimiento actual. De hecho en
los huevos en que se encuentran salmonelas, estas están
localizadas en la parte inferior de la cáscara y membranas
envolventes internas, muy pocas veces en la clara y
excepcionalmente en la yema, lo que revela una contaminación
externa.
Teniendo en
cuenta que el verano es una época especialmente peligrosa, el
Instituto de Estudios del Huevo recuerda una serie de normas
de especial interés para el consumidor:
1. Compre siempre huevos con la cáscara intacta y limpia.
2. Respete la fecha de consumo preferente que está impresa en
el envase del huevo.
3. No lave los huevos antes de meterlos en el frigorífico
para su conservación.
4. Cuaje bien las tortillas.
5. Prepare y conserve la mayonesa con la máxima higiene.
Cualquier mayonesa, casera o industrial, debe mantenerse en el
frigorífico una vez iniciado su consumo.
6. No rompa el huevo en el borde de los recipientes donde los
vaya a batir. 7. Por razones de higiene, el recipiente de
batido debe emplearse únicamente para esta operación.
8. No separa las claras de las yemas con la propia cáscara
del huevo.
9. No deje los huevos, ni los alimentos que los contengan, más
de dos horas a temperatura ambiente.
10. Conserve siempre en el frigorífico los pasteles,
natillas, salsas, etc. y consúmalos en las 24 horas
siguientes a su elaboración.
Ante síntomas
que hagan sospechar de infección, acuda a su médico.
Instituto de Estudios del Huevo
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