En la época dorada del termalismo (aprox. 1860-1930), la demanda en los balnearios de España fue extremadamente diversa, siendo un fiel reflejo de ello la variedad de establecimientos existentes para la curas de salud. Los desplazamientos a estos destinos cada año constituyeron un hecho de gran proyección y repercusión social en algunos momentos.
Tras un largo episodio de declive, en la última década del S.XX se ha vuelto a recuperar la tradición en España. Actualmente algunos destinos de salud se han modernizado totalmente. Pero no sólo la oferta ha experimentado un cambio. Paralelamente se está modificando tanto el perfil como el comportamiento y los hábitos de los usuarios durante el tiempo de ocio. Así se pone de relieve en una encuesta realizada en la Semana Santa del año 1999 en las cinco categorías de balnearios en Galicia. Se trata de una investigación realizada en destino que utilizaba un cuestionario cuidadosamente diseñado y aplicado a una muestra de usuarios previamente seleccionada.
Uno de los primeros aspectos a estudiar es el perfil de los usuarios que visitaron estos establecimientos durante la Semana Santa.
En el conjunto de los balnearios gallegos, el 46% aproximadamente de los usuarios se encuentran en el intervalo de edad más joven entre los 18 y 40 años, siendo el grupo mayoritario (27% del total) el de entre 31 y 40 años. A menor distancia, se encuentra el grupo de mayores de 71 años. Las diferencias se pueden detectar dependiendo de la categoría de balneario a estudiar. Así, mientras en las categorías más altas -cinco, cuatro y tres estrellas- el porcentaje de usuarios entre 18 y 40 años iguala y supera la media, con un 46%, 67% y casi 69% respectivamente, en el caso de los balnearios de una y dos estrellas, los porcentajes más altos de usuarios se detectan en el grupo de mayores de 60 años, con un 50% y un 73% respectivamente. Este hecho se debe a que estos centros funcionan con los programas de termalismo social de la administración pública, lo que supone que una gran parte de sus plazas se reserven para un grupo de población muy específico.
En cuanto a la categoría profesional, un 60% son trabajadores por cuenta ajena, cifra que superan los usuarios de los balnearios de tres estrellas (69%). Por el contrario, en los de cinco estrellas los usuarios son empresarios en casi un 64% de los casos, y en los de cuatro estrellas las cifras se equilibran más entre empresarios (47%) y trabajadores por cuenta ajena (casi el 53%).
Otros aspectos a estudiar son los relativos a la utilización del tiempo de ocio de los usuarios, y concretamente del tiempo libre del fin de semana. Son mayoritarios los usuarios que se desplazan buscando casi siempre ambientes vinculados a la naturaleza. Un 60% en los de cinco estrellas; un 55% en los de cuatro; y un 75% en los de tres. Al mismo tiempo, los usuarios de los balnearios de tres estrellas suelen diversificar más sus destinos: un 50% prefiere visitar varios lugares, y el resto prefiere el campo y después la playa. Y en cuanto a las razones que impulsan a desplazarse suelen ser principalmente la necesidad de descansar y relajarse; en segundo lugar, la posibilidad de conocer lugares nuevos y, por último, olvidar el trabajo diario. La necesidad de descanso suele ser la razón más declarada en todas las categorías, aunque es especialmente relevante en los balnearios de cinco estrellas.
En lo que respecta al disfrute de las vacaciones anuales, cabe destacar que el 100% de los encuestados en la categoría de cinco estrellas disfrutan de vacaciones, siendo el 93% en los de cuatro y el 81% en la de tres. Se disfruta de una media de 30 días al año, fundamentalmente en época estival. El 53% de los usuarios de los balnearios de cinco estrellas disponen de vacaciones en varios períodos durante el año; porcentaje que desciende para los usuarios de la categoría de cuatro y tres estrellas.
Si analizamos la inclinación por una u otra modalidad de alojamiento durante las vacaciones, casi el 39% de los que disponen de vacaciones prefiere el hotel, el 13% opta por la casa de campo y el 10% por el alquiler de una vivienda para las vacaciones.
En lo que respecta a los destinos vacacionales, el factor determinante que impulsa a la elección es el atractivo del lugar, y eso ocurre en todas las categorías de balnearios. Una vez que se ha elegido, los aspectos que más se valoran son la hospitalidad de la población del destino vacacional y la presencia de un clima agradable y apropiado. En segundo lugar se valora la naturaleza y los paisajes bien conservados, limpios y cuidados, y por último la calidad de las instalaciones utilizadas referidas a la oferta básica y complementaria.
Aunque la hospitalidad en el destino es el aspecto más valorado por los visitantes, cabe destacar que una buena parte de los usuarios de los balnearios de tres estrellas se ven muy atraídos por los entornos paisajísticos de calidad. La vuelta a la naturaleza así como la preferencia y el gusto por los entornos ambientales limpios son elementos que tienden a valorarse cada vez más, sobre todo para aquellos usuarios procedentes de ciudades y entornos urbanos. Además, es necesario resaltar que es mayoritario el gusto por los destinos vacacionales que ofrezcan diversidad de opciones de tiempo libre y múltiples productos turísticos. Eso es lo que han declarado casi el 47% de los usuarios, cifra que se incrementa en los de cinco estrellas -en los que el 60% de los entrevistados prefieren esta opción-, en los de tres estrellas (50%) y en los de cuatro, en donde el 48% se decanta por la diversidad de productos.
Durante el período de Semana Santa, los destinos preferidos para los viajes son aquellos más próximos al lugar de residencia y un 25% de los que viajan, así lo declara.
A pesar de esto, no hay una opinión mayoritaria a nivel general, ya que un 24% expresa sus deseos por cualquier destino, sin ser la distancia un factor que conduzca a uno u otro lugar. Entre las razones que impulsan o incitan a visitar y acudir a los destinos balnearios, a nivel general, tanto la preocupación por la salud como el gusto por este tipo de establecimientos y la búsqueda de tranquilidad, son las que más suelen destacar los entrevistados. Sin embargo es necesario establecer alguna diferenciación en cuanto a categorías, de manera que en las de cinco, cuatro y tres estrellas, el gusto por este tipo de establecimientos, además de la búsqueda de tranquilidad, priman a la hora de la elección. Además , los usuarios de las dos primeras categorías valoran especialmente la calidad de los servicios y el hecho de ser destinos que se adaptan a las necesidades propias de las estancias o vacaciones de corta duración. Por el contrario, son los usuarios de dos y una estrellas los que llegan motivados casi exclusivamente por un deseo de mejorar o aliviar las dolencias consecuencia de una mayor preocupación por la salud.
|