El termalismo es una manera de mantener, alcanzar o recuperar la salud mediante curas termales cuya intensidad duración y frecuencia son establecidas por un médico, preferiblemente acompañadas por un programa de dieta sana y ejercicio. Es además una forma placentera y relajante de descansar o simplemente, disfrutar de unas vacaciones saludables.
Aunque tuvo su época dorada, los balnearios hoy ya no están reservados a la élite socioeconómica como lo fueron en el siglo XIX y principios del XX cuando los aristócratas y burgueses acaudalados acudían a "tomar las aguas" a Evian, Baden-Baden o Montecatini y en España, a Cestona, Vichy, La Toja o Panticosa. En la actualidad, la utilización del agua mineromedicinal con fines terapéuticos, es decir, el termalismo, está al alcance de todos. Y el lugar idóneo para llevar a cabo esta cura termal es el balneario, instalaciones situadas a pie de manantial para aprovechar las propiedades de las aguas mineromedicinales que manan de él.
Sin embargo, el Termalismo del tercer milenio, ¿evoluciona o se adapta a la demanda social ?.Posiblemente ambas cosas. Aparecen nuevas enfermedades conocidas como "de la civilización moderna" y otras necesidades de la vida actual. Los balnearios por tanto, se adaptan y además de los tratamientos conocidos como " tradicionales ", ofrecen otros nuevos para responder a la demanda generada por la sociedad. Así, pues, programan curas antitabaco, antiestrés, de belleza, de adelgazamiento, antienvejecimiento, de relax para fines de semana …..
Es fácil deducir por ello, que los balnearios, además de centros de salud, son lugares a los que se acude en busca de relax y descanso, así como para disfrutar con el simple placer de sus tratamientos, convirtiéndose de este modo, en centros de "vacaciones de salud" que responden al deseo de nuestra sociedad de reencontrarse con la naturaleza. Por este motivo, el contrario de lo que podía pensarse, los progresos médicos no han hecho disminuir el número de agüistas y a ellos acuden personas no sólo para curarse, sino incluso gente joven y sana para disfrutar del entorno turístico y relajante que caracteriza a los balnearios.
España es un país de gran riqueza en aguas mineromedicinales ya que existen unos 2000 manantiales. En general, las aguas minero medicinales o termales se pueden emplear para uso interno - cura hidropínica, es decir agua bebida- de uso externo - en baños, chorros, duchas, inhalaciones, etc - y dependiendo de las características de cada una de ellas - su composición química - estará indicada para tratar diferentes afecciones.
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